jueves, 19 de marzo de 2015

¡¡¡TENEMOS LLUVIA !!!


En Marzo no había llovido nada ni  Jaén ni en Córdoba donde tengo olivos, y un poco de cereal en Córdoba.
Hoy han caído 8 litros en mis tierras y en las de mis vecinos y todos estamos contentísimos. No se habla de otra cosa y, aunque ya con esta terrible sequía nos conformamos con pocos litros, estamos seguros que antes del día 25 de este mes lloverán más de 50.
También sabemos que la primavera será seca y que en Abril no caerá mucha agua del cielo, pero necesitamos y queremos salvar la cosecha que tenemos colgada en el árbol porque si, también desaparece, sería nuestra máxima ruina.
Mis olivos con tierra seca, aspecto seco, algunas hojas oscuras y gran retraso en su crecimiento podrían resultar espléndidos si contarán con lluvia y viéramos índice de su trama. 
Estamos regándolos con balsas de Comunidades de Regantes desde finales de Febrero, con la voluntad unánime de todos los socios. Sabemos que los riegos les son imprescindibles para poder sobrevivir, pero también sabemos que, en determinados momentos, el olivo quiere esa lluvia que lo purifica y lo limpia.
¡Ojalá esta lluvia sirva igualmente para llenar un poco mi pequeña balsa individual de la campiña de Córdoba que está totalmente vacía! ¡Ojalá este año aquellos olivos, que están mejores que los de Alcaudete, por las características de la tierra y de los olivos, que aún son plantones o posturas, tengan  el riego necesario en el momento necesario!
Pero, sobre todo, todos merecen la lluvia por el cariño con el que han sido cuidados siempre.  Ellos lo perciben y la esperan y nosotros, los agricultores con nuestros encargados y trabajadores que nos hemos entregado a ellos con confianza y alegría, no podemos ni debemos ser decepcionados. Los olivos nos impulsan, como personas, a soñar y a creer en los demás sin prejuicios ni fraudes.
Lo que ha sido otro milagro es que cuando estaba, estábamos sembrando mis pipas creíamos que éstas morirían ante esa sequía agobiante y sólo pensábamos en la escasa ayuda de los seguros. Ahora ahí está esa buena agua y aún no las hemos terminado de sembrar. Al principio fue escasa, pero ya muy conveniente y todos, sin excepción levantamos los ojos al cielo, nos abrazamos y la sonrisa aún no ha desaparecido de nuestros rostros.
El campo es duro, muy duro, pero las satisfacciones que te da son enormes, te da todo lo que has deseado ser toda tu vida y no lo has encontrado hasta que te has metido de lleno en la tierra y la has trabajado y mimado. 
Y yo sé de lo que hablo, porque a mí, por ser mujer, ni mi padre ni mi marido ni mi cuñado me han permitido ocuparme del campo, hasta que me impuse a todo y a todos.
Pero ahora aquí estoy hace ya varios años más feliz que nunca. Sin interesarme para nada ni de las elecciones andaluzas ni de esos políticos que tenemos que son todos iguales y ya sabemos adónde van y lo que quieren alejados y distantes de nosotros. Menos en alguna ocasión concreta, elecciones por ejemplo, en que se nos acercan con falsedad y buscando sus propios intereses casi siempre.
Sí, seguiré siendo agricultora toda mi vida, a pesar de esas dificultades que tiene trabajar sin techo, pero con el cielo abierto.  

sábado, 24 de enero de 2015

LA COSECHA DE ACEITUNA TERMINÓ

He quedado contenta con la recogida de mi aceituna, a pesar de la sequía.
En Córdoba había mucha más y se esperaba una gran cosecha, pero llovió, hubo viento y esa aceituna cuando se cae, es imposible de coger por las características del terreno. Eso es lo que dicen los más viejos del lugar que la conocen y han trabajado en ella.Yo nunca recuerdo sentir o ver algo parecido. No se han conseguido los kilos tan deseados. Han faltado unos 50.000 para llegar a la cantidad que soñábamos.
 Ni siquiera la del árbol se ha podido considerar como tal por mezclarla con la del suelo para conseguir un mejor aceite en toda la finca
Y tengo que reconocer también el esfuerzo hecho por la empresa de servicios que la recoge allí.
En Jaén en cambio, donde creíamos que no iba a haber mucha cosecha, por esa enorme sequía y esa falta de lluvia, la sorpresa fue grande, cuando la vi, la vimos en el suelo. Incluso aquellas parcelas que no parecían tener aceituna  nos la enseñaron, verde o negra muy gorda, cuando se cayó alrededor del olivo.
Lo que verdaderamente no ha sido buena este año, dejando aparte la sequía, ha sido la calidad del aceite:
1- Por la aceituna caída, a causa de la mosca, que ha que estado en todos los lugares, especialmente en las partes altas, y que no se cura ya por parte de la Conserjería, ni nos compensa hacerlo a los particulares.
2- Por la acidez tan alta que hemos tenido este año en nuestra zona, no llegándose a los 20% casi en ningún sitio.
3- Por la falta de aceituna del árbol llevada en los tractores o camiones de los olivareros a los    distintos molinos, pensando en un precio bajo para ellos para la del suelo y alto para la del árbol, y creyendo que la diferencia entre el pago de los dos aceites no sería tan grande.
Sin embargo hemos tenido ventajas:
1- La aceituna gorda ha proporcionado muchos más kilos que los esperados.
2- El precio del aceite tanto del extra como del lampante está efectivamente alto.
3- Las exportaciones de aceite están aumentando al haber disminuido la cosecha en toda Europa. En nuestro país, exceptuando Andalucía, se consume menos y por eso todos los olivareros nos estamos dedicando a la exportación que muchos ya  hacemos con China y Japón y continuaremos haciéndolo con otros países.
Sí, estoy contenta, no solo por los kilos cogidos que no esperaba, sino porque efectivamente el precio del aceite está más alto que el del año pasado, cuando con una cosecha muy  grande, lo vendí tan barato que quizá este año supere el alcanzado en el pasado.
De todas formas ya nadie pensamos en la cosecha cogida, pensamos en la futura y en la lluvia que ha caído y que nos parece poca.
Los olivos por el frío también se han paralizado y todavía, felizmente, no se mueven. Seguimos trabajando en ellos con ilusión y esperanza. Yo ya he talado en Córdoba y he empezado en Jaén donde nunca lo había hecho en estas fechas. He labrado la tierra que con estas lluvias está en las mejores condiciones.
Sin embargo, la balsa de Córdoba no se llena y ojalá siga lloviendo, a pesar de los pronósticos, también por esta razón.
¡Por favor, lluvia, cae en abundancia para todos nosotros y ven pronto!                                                                                                                                                         

sábado, 6 de diciembre de 2014

TODOS A CUESTAS CON LA COSECHA DE ACEITUNA

Este año todos los aceiteros de Córdoba y Jaén hemos empezado más pronto la aceituna.
Los de Córdoba empezamos siempre en Noviembre y este año la hemos adelantado unos días.
Yo, en concreto tres, por arreglo inesperado de maquinaria.
Todos los de mi pueblo de Jaén la hemos empezado en bloque el uno de Diciembre cuando la antigua costumbre era el ocho, aunque últimamente cada uno la retrasaba según sus intereses.
Mi tierra de la campiña recibió primero la lluvia más abundante, pero por sus características ahora, aunque no le llueva o le llueva poco no se puede entrar en ella en varios días.
En Jaén, al menos en mis olivos, es diferente. La lluvia empapa la tierra, pero la absorbe enseguida, e incluso con dos litros, puede seguir la recolección en algunos lugares.
La aceituna sigue muy escasa y ni siquiera ha engordado la de los olivos que tienen más. Sólo la escasa está gorda y todos los propietarios nos hemos tirado con desesperación a cogerla, esperando buenos precios.
Sí, la lluvia ha decepcionado, además muchas balsas siguen vacías. Aunque en sitios sigue cayendo abundante y se espera más.
Es una cosecha que sabíamos difícil a pesar del crecimiento y el color del árbol.
Yo hace unos días, cuando fui a pesar de mi codo roto y mi rehabilitación, a ver a mis olivos y a mis trabajadores les hable, sobre todo a estos últimos, del trabajo que hay que hacer, a pesar de no recoger nada y pasear mucho.
No pueden desanimarse ni dedicarse al parloteo y a la cháchara, ya que a nosotros, la empresa, nos cuesta mucho esta recolección sin apenas recibir lo necesario y ellos tendrán menos días y no podrán pasar desapercibidos en su labor. El mismo encargado está preocupado y con mis instrucciones los vigilará más.
Ellos lo aceptaron bien y la mayoría hasta me lo agradecieron, porque nos conocen y yo los conozco. Sé que puedo seguir confiando en ellos y ellos entienden mi obligación como seria empresaria.
Con todo, los olivareros estamos sorprendidos agradablemente, porque algunos tenemos, mejores rendimientos que en años anteriores en fechas mas tardías. Tal es mi caso, no sólo en Jaén, sino también en Córdoba donde, siempre y en cualquier fecha, han sido muy bajos. Quizá pensamos haya sido el buen uso de la potasa que habitualmente usamos.
Yo me vine muy contenta. En el suelo, después del gran azote de los vientos, he visto más aceituna, incluso en aquellos que no se la veía en el árbol, y los cargados la tienen en árbol y suelo y, como pensaba, la estamos cogiendo de arriba, sin saber si habrá alguna diferencia de precio. Yo creo que si voy a vender aceite hay que tener el de mejor calidad sin mezclar con ninguno más, aunque en Jaén la del suelo tiene tan buen aspecto que puede confundirse.
Quiero ser honesta y quiero que la gente aprecie nuestro trabajo, nuestro esfuerzo y el gasto que hago por ello.
Nadie, por la carestía que supone, está cogiéndola del árbol, tampoco los que podrían hacerlo y los molinos ni la muelen.¡Ojalá tenga suerte en esta mala campaña y no tenga que llorar. La calidad del aceite no es buena, pero lucharé y haré todo lo posible para conseguir la mejor!

lunes, 10 de noviembre de 2014

EL TIEMPO HA CAMBIADO

Sigue lloviendo, pero ya no hace tanto calor.
La temperatura durante el día suele estar en unos 23 ó 25% y por la noche refresca hasta los 10 ó 15%. tanto en mi campo de Córdoba, como en el de Jaén.
Durante el mes de Octubre cayeron 66 litros en la campiña con olivos y cereal y 51 en Jaén naturalmente sólo con olivos.
Este mes de Noviembre ha empezado bien con los 32 litros de la campiña y los 14 del paraíso de los olivos.
Pero lo importante, lo más significativo es que los agricultores, sobre todo, los olivareros de Jaén, ya no estamos todo el día quejándonos y sufriendo con las conversaciones entre nosotros.
No vamos a tener cosecha. No hay aceituna en ningún sitio, exceptuando algunos olivos dispersos que no tienen todas sus ramas cargadas. Yo, por ejemplo, así tengo unos cuantos y me siento contenta.
Hoy no va a llover, pero los pronósticos son buenos para mañana, el miércoles, el viernes y el domingo.
Ha vuelto la esperanza. Los olivos descansados, con agua, un buen crecimiento y tierra húmeda en este tiempo apuntan a la gran cosecha del año que viene que puede ser semejante al del anterior.
La gente pensamos en ello y otra vez tenemos ganas de trabajar y no lamentamos  tanto nuestra suerte.
Yo confío en mi campo siempre y aunque todavía estoy de médicos sigo atrapada en él y presente en él a todas horas aunque no lo vea.
      

martes, 21 de octubre de 2014

LA LLUVIA Y EL CALOR


Por fin ha llovido en nuestros campos de Andalucía.
En Córdoba 61 litros y en Jaén 42.
Los olivos se han puesto mejor, sobre todo, los de Jaén que se han regado más y tienen menos aceituna.
A los de la campiña, curiosamente cargados de un fruto seco y pequeño, aún no se les nota cambio.
Yo espero que se pongan magníficos dentro de unos días para seguir trabajando llena de entusiasmo.
Aunque este año está siendo duro y se sabe o que no habrá ninguna cosecha o será pequeña.
Ha llovido, pero ahora nos sofoca y nos destroza ese enorme calor de verano que no es propio aquí en estos momentos.
Es evidente que el cambio climático ha llegado para traernos problemas y más preocupaciones. En los pueblos, donde están mis tierras, no se habla, con desesperación, de otra cosa.
He comprado, también por fin, con, su correspondiente contrato, unas fanegas que me lindaban en mi campo de Jaén.
En principio mis hijos se oponían a ello. Querían pisos en Madrid y fue difícil hacerles ver las ventajas de la posesión de explotaciones agrícolas familiares para satisfacer la demanda de alimentos  de un planeta donde los recursos de tierra y agua escasean.
La solución sólo está en los pequeños y medianos agricultores que tendrán, lo que yo siempre he querido, producir una cantidad mayor.
La FAO subraya, en su informe anual recién publicado, que las familias de agricultores gestionarán los recursos agrícolas del mundo y suministrarán más del 80% de sus alimentos.
Aclara igualmente la Organización de Naciones Unidas para Agricultura y Alimentación (la mencionada FAO) que muchos agricultores son, somos pobres y necesitaríamos ayudas de los Gobiernos.
Ahora en estas circunstancia mías, con compra de finca y no venta de un pedazo de la campiña del que me quería desprender me siento agobiada.
Pero muy contenta porque mis hijos no venderán sus tierras, las trabajarán y ya tienen planes para ir a ellas y aprender a llevarlas. El ejemplo y lo que se ve es lo que nos mueve a todos.
Y estoy segura que el Gobierno, impulsado u obligado quizás por Europa, nos dará ayudas, subvenciones para que podamos conseguir un gran y necesario logro.
Y eso, precisamente eso, ha sido, incluso sin saberlo, lo que siempre he deseado.