jueves, 2 de enero de 2014

BUENA ENTRADA DE AÑO

A pesar de todos nuestros temores, los agricultores de Jaén y Córdoba hemos sido sorprendidos con una buena entrada de año.
Ha empezado a llover y las previsiones de precipitaciones, aunque no con muchos litros, son optimistas.
Empezamos a tener esperanzas sobre la próxima cosecha del olivo. Y ya nuestros camiones de aceituna, con el agua, han vuelto a pesar lo que esperábamos y no sufren tanto las sacudidas de los vibradores que los seca.
Podemos decir que si esta no es " la gran cosecha del siglo" es una gran cosecha, una muy buena cosecha por esa cantidad de kilos que ahora estamos todos, inesperadamente, cogiendo.
También el rendimiento que, a principio de la recogida, era bajo para estas tierras de Jaén sube poco a poco y se ve compensado por la cantidad de un fruto esponjado y reluciente, un fruto que en gran parte aún permanece en el árbol y garantiza la buscada calidad del aceite.
Por otra parte, los precios de aceite y de trigo se han movido. Especialmente los de este último que en la última MESA DE CEREALES DE CONTRATACIÓN DE CÓRDOBA han experimentado, en todas las categorías,  una subida que va de los tres a los siete euros en el TRIGO DURO GRUPO TD4.
 En cuanto al aceite, los italianos ya han comprado alguna partida nuestro oro líquido. Y  nosotros, a la espera de que los distribuidores vengan, como buitres que son, por nuestro producto, con el beneplácito y el aplauso habitual de la Junta de Andalucía y del Gobierno Central, tenemos que defendernos, unidos, de ser expoliados por ellos, inventando nuevas fórmulas
¡Ojala el nuevo año nos traiga ese sueño, porque lo hemos perseguido con constancia  y fuerza durante mucho tiempo. DEMASIADO!!!                                                                                                                                                                                         

   

jueves, 26 de diciembre de 2013

¿CAMBIARÁN ALGUNA VEZ LAS COSAS LAS COSAS O NOSOTROS?


Hay que confesarlo. Los olicultores de la provincia de Jaén esperabamos "la gran cosecha del siglo". El año pasado había llovido, como no lo había hecho hacia tiempo, y los olivos se habían cargado tanto de aceituna, que con tal peso no los habíamos visto nunca. Gozábamos admirándolos, haciendonles fotos, abrazándoles como a los hijos que de vez en cuando nos dan alegrias inesperadas. 
Todos empezabamos a ser felices, a tener alguna ilusión. Sólo los más viejos nos recordaban lo que les habiamos oido decir tantas veces a ellos, a nuestros padres: "Es preferible tener cada año una cosecha mediana..." .
Estabamos obnubilados con nuestro triunfo y nuestra alma inocente creyó en el milagro.
Pero la  falta de lluvia desde Septiembre hizo que, aún con riego,  nuestros árboles sufrieran un gran estrés de sequia por el peso que soportaban con muchas ramas  quebradas.
Empezamos la recogida y el tiempo nos siguió siendo adverso, calor, frio por las noches, heladas por la mañana. Todo ello hizo que pronto la aceituna se "cociera", se arrugara y perdiera peso, sin un rendimiento de kilos de aceite  ni unos precios compensatorios.
Este mes empezó a llover en nuestra provincia el día 19. A mí me cayeron 7 litros y, a la mañana siguiente, los olivos  sedientos y agradecidos, resplandecían con sus hojas mojadas.
Hoy, día de Navidad, yo y todos mis vecinos y amigos, hemos recibido el mejor regalo, 39 litros, que, unidos a los caidos  en este mes, suman 68.
Estamos contentos, porque teníamos miedo por la próxima campaña que considerabamos perdida, pero muy tristes porque sabemos, y lo estamos viéndo cada dia, que, con la lluvia, el precio del aceite  baja a marchas forzadas.
Ahora estamos recogiendo más kilos de los que teníamos calculados. No hay aceite de enlace y los países expotadores no tienen una buena producción.
Pero los distribuidores saben beneficiarse de estas situaciones que tienen muy bien controladas. No ofrecerán buenos precios. Esperarán hasta que agobiados y, habiéndonos negado todas las entidades bancarias pólizas y préstamos asequibles,  nos veamos obligados a vender, de cualquer manera, para conseguir liquidez y pagar nóminas. 
Es lo de siempre una y otra vez, el cículo que se repite. Cualquier empresa, la agrícola también, necesita préstamos, pólizas para ser rentables, poder sobrevivir y crear riqueza.Y en estos momentos eso es imposible para muchos de nosotros.
Yo llevo más de dos años gritando y reivindicando en vano nuestros derechos, desde esta tribuna, delante de todas las organizaciones agrarias, de administaciones, de asociaciones de producción integrada etc.,etc., siempre enarbolando la misma bandera sin desfallecer.
Tan sólo recibo como respuesta buenas palabras que me apoyan, promesas que no se cumplen, pero a la hora de la verdad cada uno se busca su salvación como puede o con la resignación habitual que da la tradición de tener un pequeño lujo añadido: En esta provincia todos tenemos, más o menos, nuestras fanegas de olivos.
Así, las cosas no cambian y nosotros, los pequeños o medianos  agricultores tampoco.
Estoy segura que los únicos que me oyen y me escuchan son mis olivos que quieren y saben que tengo que hacer algo por ellos y por todos los que se encuentran en su misma situación. También saben muy bien que no estoy loca y que no cejaré hasta que todos los productores consigamos hacerlos rentables y no tener que perderlos.
Sí, lluvia, cuando no arrasa, es nuesta mayor alegría y esa alegría, ese regalo lo he tenido también en la provincia de Córdoba donde los litros de agua que han regado mi trigo, nuestros trigos aseguran, sin lugar a ninguna duda, su crecimiento, lo que nos libera, me libera de contratar un seguro del  que, el año pasado, con escasisima cosecha, yo sólo conseguí mil euros  frente a  tres mil de coste. 
¿No nos moveremos, no lograremos nunca estar los productores unidos, todos los productores que ya tenemos que ser empresarios y velar para que nuestra empresa, un empresa de vida, no muera?
Quiero creer en vosotros, porque creo en nuestros olivos, en nuestra tradición y en la esencia de nuestra provincia.
¡ADELANTE TODOS CON LAS CABEZAS BIEN ALTAS DESAFIANDO Y VENCIENDO OBSTÁCULOS! ¡NUNCA MÁS CABEZAS BAJAS! ¡TENEMOS POR DELANTE UN GRAN FUTURO A NUESTRO ALCANCE!


     

jueves, 28 de noviembre de 2013

AHORA LA SIEMBRA

Por fin, trabajando a marchas forzadas, incluso los domingos,  pudimos preparar los barbechos,  inundados por pasadas lluvias. Y hemos empezado a sembrar el trigo en aquellas tierras de bujeo de la Campiña Alta de Córdoba hace dos días.
Estamos con miedo, ahora tememos la falta de agua que impida el crecimiento de la semilla. Ningún pronóstico nos anuncia ya las pocas lluvias que deseosos esperabamos, aunque fueran unos miserables cinco u ocho litros. ¡Y pensar que para trigo y olivos necesitamos de inmediato, al menos, unos treinta o cincuenta!
Y aún peor, todavía no he podido vender la cosecha del año pasado. Sabía de su escasez, y jugándomela a la ruleta, como hacemos casi siempre con nuestros productos, esperé encontrar una ocasión en que lo conseguido por su venta me compensara el coste de los abonos, trabajos y cuidados y demás imputs empleados en él. 
La semana pasada me daban por mi cereal 0.21€ (35,50 pts.) y hoy, cuando conocemos las cotizaciones de los diferentes tipos ofrecido por la Mesa de Cereales de Córdoba,  que se mantienen invariables hace tres semanas y en las que se me integra entre los grupos trigo duro  tres (TD3) y trigo duro cuatro (TD4), no creo que pueda conseguir precio más alto para mi cosecha.
Un oficio que sólo depende del cielo, que nos ciega o nos hace llorar y crecer como árboles y espigas, no lo comprenden nuestros hijos que viven en una sociedad donde el único dios es el brillo del dinero  que se obtenga fácil y rápido. Tampoco ellos son ayudados a incorporarse al ámbito rural por las administraciones, a pesar de las promesas y las palabras.
¡Ojalá la crisis haga volver al campo a muchos jovenes en estos momentos perdidos y sin ver ningún camino. El campo tiene árboles plantas que protegen, alimentan, hacen probar la tierra y marcan una senda.
Tampoco me extraña que muchos viejos agricultores de la campiñan sigan dedicando en esta campaña sus barbechos a cuidar olivos recientemente plantados en un terreno que no es de olivar y con los problemas que este cultivo  también tiene en la actualidad.
Pero nuestro oficio es eterno, no dependemos ni perseguimos la abundancia del dinero, es un oficio transformador porque te une y te acostumbra a esa tierra que también es eterna. Un oficio que si a él llegan los jovenes les dará paz y grandeza. 
     

lunes, 18 de noviembre de 2013

PREPARÁNDONOS PARA TODO...

Ahora los agricultores estamos muy ocupados. Unos pocos empezando o preparando la cosecha de aceituna. Algunos también, mis propios vecinos de la campiña, al mismo tiempo, estan sembrando trigo o han arado los barbechos, que este  cereal requiere, y esperan la lluvia que antes de la siembra se necesita.
Yo llevo cuatro días cogiendo aceituna en la Campiña Alta Oriental de Córdoba y estoy, con mis más de 46.ooo kilos recolectados muy contenta y, no sólo con la gente que nos ayuda, sino también con las "posturas" que responden a los cuidados y el cariño con el que todos las hemos mimado.
Pero, en cuanto al trigo, nosotros hemos tenido dificultades para entrar en el barbecho, a causa de la climatología, las inundaciones, y demás características propias de una tierra de campiña y de bujeo.  Por fin, ayer fue el primer día en que pudimos arar.
Vamos retrasados, porque a pesar de la próximidad, y eso lo sabemos  todos,  un pedazo de tierra nunca es igual a otro.
Está claro que nuestro oficio depende del cielo,  del terreno, dos hilos que nos hacen bailar como marionetas, pero que  nos obligan a elevar nuestros ojos al cielo y bajarlos, humildes, hacia la misma tierra  que  nos cubrirá.
Así estos hilos nos hacen grandes. Los que, sin embargo, nos aprietan casi todos los días, nos empequeñecen y nos mueven a una rebelión amarga, no querida, pero necesaria para no sentirnos humillados, engañados y sin ganas de sobrevivir con sólo pesadas cargas a las espaldas.
En los campos de Jaén y sus pueblos, llenos de olivares y dónde yo también tengo algunos, no hemos empezado, casi ninguno de nosotros la recolección.
 La aceituna  está verde, el rendimiento bajo para el que acostumbramos a tener a comienzo de campaña y, aunque las cooperativas y almazaras se han abierto o van a abrirse todas a partir de hoy, parece que hay un acuerdo tácito o expreso de no empezar a molturar el fruto hasta Diciembre, con un recuerdo profundo en cualquiera nacido olivarero, de aquella fecha del 8 de Diciembre, cuando, de niños, saliamos temprano, pero felices, con nuestro padre, cargados con nuestras pequeñas espuertas a "coger aceituna". "Los viejos llevaban razón" Eso, sí, se dice y se oye ahora.
Todavía para mí esos días son de fiesta y, aunque los medios han cambiado, la mecanización y la estructuración de la cogida han mejorado condiciones y resultados,  yo y todos los que trabajan conmigo mantenemos ese sentido de compañerismo, de saber que tenemos que hacerlo bien, porque de eso depende el bienestar de todos y lo hacemos con el orgullo y la seguridad de que somos dueños y amos de la tierra que estamos tabajando, porque sabemos con seguridad que ella también depende de nosotros.
Sí, estoy contenta, a pesar de todo, por encima de todo, porque miro a cielo y espero de él, de la luna algo mágico y milagroso.
Y sé que, desde hace muy pocos días, carritos de aceite de oliva han llegado ya a Madrid perfumando y purificando sus ahora sucias calles. También sé que, a partir del 1de Enero del 2014, las botellas de nuestro oro líquido no se podrán volver a rellenar y los consumidores sabrán apreciar mejor la calidad de nuestro producto y el esfuerzo que hacemos nosotros para conseguirla
Sonrio a la luna que esta creciendo y quiero que me confirme los pronósticos de los meteorólogos. Ella los cumplirá.
 

      

viernes, 25 de octubre de 2013

¿SEGUIRÁN LAS DIFÍCULTADES?

Las cosas siguen difíciles. La lluvia ha aliviado un poco nuestros campos y, aunque por algunas zonas de Jaén, el agua ha sido escasa, nuestros olivos son agradecidos y, como sabemos, dos gotas de agua del cielo los cambian de un día para otro.
Confiemos en esa gran cosecha que tanto necesitamos y sigamos cuidando nuestros árboles con el especial empeño con el que lo hemos hecho este año.
Y, sobre todo, preparemos nuestras armas contra esos distribuidores que, como buitres, se lanzarán ansiosos sobre esa nuestra cosecha, fruto de un trabajo continuo, lleno de sudor, sacrificio y esfuerzo, pero también  de ilusiones y sueños.
Unos buitres, esos buitres, que no están dispuestos a dejarnos participar en la comercialización ni en los tan "cacareados" aumentos de las exportaciones de nuestro producto.
Esta  campaña que se avecina es la apropiada para que los agricultores nos concienciemos de que, siendo productores, tenemos derecho a ser parte esencial en la cadena de mercado. Las Organizaciones de Productores se van a favorecer, según todos los pronósticos, por la PAC y por todas las Administraciones.
Somos nosotros los acostumbrados a bajar la cabeza y "ellos todos ellos" esperan siempre eso. Además juegan muy bien, porque conocen perfectamente nuestras debilidades y nuestras necesidades.
Un ejemplo en estos momentos de lo que acabo de decir lo estamos viviendo en los cereales. 
A pesar de la poca cosecha, y hay también que decirlo,  la mala calidad por la meteorología sufrida,   los precios son más bajos aún que los del año pasado. Ayer, ante las perspectivas del mercado y la presión de mis deudores, vendí las pipas a 55 pts, 0,33 €, cuando ya el año pasado las tuve que vender a 60 pts. 0,36 €.
El trigo es imposible venderlo a un precio tan miserable como el que se fija, en las últimas Lonjas de Comercialización, para los parámetros que, en general, se han obtenido en las campiñas andaluzas.
O tomamos en serio nuestra situación todos juntos o seguiremos siempre igual, luchando solos con nuestras dificultades y como marionetas de aquellos gigantes que nos amenazan y nos asustan.