domingo, 29 de mayo de 2016
DESPEDIDA DE ESTE BLOG
Quiero deciros que no voy a escribir más en este blog. Su época pasó y ahora lo cómodo es leer, en su lugar, twits. Os agradezco alguna lectura, quizá hecha por alguno de vosotros, y, si queréis, os remito, con humildad y mi mejor buen hacer a mis twits.
jueves, 3 de marzo de 2016
LA COSECHA DE ACEITUNA ESTE AÑO
Este año la cosecha ha sido difícil. Los olivos que no han sido regados se han puesto con ese color amarillo que todos conocemos y no han dado ningún fruto. Los que se riegan o están en tierras húmedas, especialmente en la campiña, se han podido salvar y han dado un buenísimo líquido de oro.
Yo estoy muy contenta con el resultado, gracias a mi gran encargado, a mis trabajadores, a mi gran esfuerzo y a mi gasto exclusivo para que mis olivos no desaparezcan y mis hijos, que no los visitan, no los hagan desaparecer nunca.
Y eso es algo que les digo y les repito constantemente, aunque no les pido que vayan. Ellos tienen su trabajo, ganan bien y no confían en estas incertidumbres que nos aquejan sin poder determinar lo que vamos a ganar de dinero al final de una recolección. Sólo dependemos del tiempo, la lluvia y del trabajo hecho en el momento adecuado. Y eso, sí, es exclusivamente de nosotros.
Pero eso, hoy día, no lo quiere nadie. Yo antes no trabajaba en mi campo. Dejé mi trabajo para dedicarme con amor y pasión a él. Veía lo que estaba pasando, incluso con los buenos campos de mi familia. No los cuidaban, no se gastaban dinero en los productos, que los olivos necesitan, y aquellos olivos hermosos ahora están feos y da pena mirarlos y recordar cómo llegaron a estar. No, a nosotros no puede pasarnos eso porque vivimos para ellos
Aunque yo misma para no obsesionarme con mis pequeños campos, hago teatro, cuando me llaman, y estoy aprendiendo alemán, idioma que por su dificultad y mi falta de tiempo por las obligaciones impuestas por mis tierras, quizá abandone, aunue me gusta mucho y de pequeña aprendí.
Es cierto que hay épocas, como la de ahora después de la aceituna, en la que se acumulan muchas faenas, sobre todo con el tiempo tan primaveral que hemos tenido que ha adelantado los cultivos.
Tenemos las curas, el arado, la tala, la recogida del ramón, etc, etc. y hay que solucionarlo todo. Nosotros lo haremos, pero siempre aparecen problemas y ahora lucho con la tala. Mis taladores, buenos amigos, no me han talado mucho y aquí todo el mundo hace tiempo que lo hizo. Ellos tienen muchos otros buenos amigos y pretenden atendernos a todos.
Pero no, no me puedo quejar ni de la cosecha ni del precio del aceite. Al no haber, subió mucho este año, incluso vendiéndose al mismo precio el lampante y el extra. Ahora ha subido unos pocos céntimos diferenciándose estos dos aceites y espero que suba más y venderemos lo necesario para poder vivir todos, incluidos esos olivos y cereal que me subyugan y me encantan
Hay otras épocas en que no hay casi nada que hacer y entonces es cuando mi encargado, obligado por mí, y yo cogemos las vacaciones que nos merecemos.
Yo estoy muy contenta con el resultado, gracias a mi gran encargado, a mis trabajadores, a mi gran esfuerzo y a mi gasto exclusivo para que mis olivos no desaparezcan y mis hijos, que no los visitan, no los hagan desaparecer nunca.
Y eso es algo que les digo y les repito constantemente, aunque no les pido que vayan. Ellos tienen su trabajo, ganan bien y no confían en estas incertidumbres que nos aquejan sin poder determinar lo que vamos a ganar de dinero al final de una recolección. Sólo dependemos del tiempo, la lluvia y del trabajo hecho en el momento adecuado. Y eso, sí, es exclusivamente de nosotros.
Pero eso, hoy día, no lo quiere nadie. Yo antes no trabajaba en mi campo. Dejé mi trabajo para dedicarme con amor y pasión a él. Veía lo que estaba pasando, incluso con los buenos campos de mi familia. No los cuidaban, no se gastaban dinero en los productos, que los olivos necesitan, y aquellos olivos hermosos ahora están feos y da pena mirarlos y recordar cómo llegaron a estar. No, a nosotros no puede pasarnos eso porque vivimos para ellos
Aunque yo misma para no obsesionarme con mis pequeños campos, hago teatro, cuando me llaman, y estoy aprendiendo alemán, idioma que por su dificultad y mi falta de tiempo por las obligaciones impuestas por mis tierras, quizá abandone, aunue me gusta mucho y de pequeña aprendí.
Es cierto que hay épocas, como la de ahora después de la aceituna, en la que se acumulan muchas faenas, sobre todo con el tiempo tan primaveral que hemos tenido que ha adelantado los cultivos.
Tenemos las curas, el arado, la tala, la recogida del ramón, etc, etc. y hay que solucionarlo todo. Nosotros lo haremos, pero siempre aparecen problemas y ahora lucho con la tala. Mis taladores, buenos amigos, no me han talado mucho y aquí todo el mundo hace tiempo que lo hizo. Ellos tienen muchos otros buenos amigos y pretenden atendernos a todos.
Pero no, no me puedo quejar ni de la cosecha ni del precio del aceite. Al no haber, subió mucho este año, incluso vendiéndose al mismo precio el lampante y el extra. Ahora ha subido unos pocos céntimos diferenciándose estos dos aceites y espero que suba más y venderemos lo necesario para poder vivir todos, incluidos esos olivos y cereal que me subyugan y me encantan
Hay otras épocas en que no hay casi nada que hacer y entonces es cuando mi encargado, obligado por mí, y yo cogemos las vacaciones que nos merecemos.
Por supuesto no dejamos abandonados nuestros campos. Cogemos legalmente, a un peón que no tiene trabajo y que conocemos por su buen hacer, en estas ocasiones, en nuestro campo, y nos marchamos deseando volver.
Con ellos, me enterraré, y mi encargado también. Aunque ahora dice que conmigo se irá, si no arreglamos lo de mis hijos. Y eso, de la misma manera, lo conseguiremos juntos.
Probarlo y, a lo mejor, me dais las gracias.
sábado, 21 de noviembre de 2015
OTOÑO EN LOS OLIVOS
Este otoño ha sido inesperado en nuestro campo andaluz de Jaén y Córdoba, como lo ha sido en toda Andalucía y en toda España.
El sol y el calor han durado mucho sin caer lluvia alguna . Pero, sin poder encontrar explicación, los olivos que se han regado, y algunos lo seguimos aún haciendo, milagrosamente, están muy buenos y con el doble de aceituna que en años anteriores, hasta el punto que muchas ramas se están rompiendo del gran peso que les carga.
No pasa así en los de secano, incluso en los que tienen riego, pero no están cuidados con el cariño y el interés que tenemos mi buen encargado y yo. Tener los olivos y el cereal bueno supone un gasto inmenso por el precio de los abonos, los trabajadores contratados y demás y demás.
A todo esto, hay que añadir que ya nadie cree en el campo como medio para ganar dinero. Casi todos los propietarios trabajan en oficinas con mejor sueldo del que alguna vez podrían obtener de un campo donde no se pueden esperar maravillosos resultados económicos. No aman la tierra ni la sienten como nosotros, un vínculo especial del que no nos podemos apartar.
A nosotros nos basta con ver crecer las cosechas, admirarlas y sentir la mayor satisfacción posible al comprobar que esa belleza y armonía se ha conseguido gracias a nosotros, a los que nos gusta las cosas bien hechas y no tanto el dinero que podamos obtener de ellas.
Son muchos los jóvenes que se ocupan del campo de sus padres, obligados por estos.
La mayoría lo hacen sin gusto, y, al final, los padre o ellos mismos cuando estos faltan, lo venden. Y ahora sólo hablo de familias con propiedades grandes y heredadas.
Con los propietarios de pequeños campos, cosa que en Jaén y Córdoba suele ser lo habitual, todo es distinto. Viven cerca de ellos y en cualquier momento, incluso del fin de semana trabajan en su campo.
Lo curioso ha sido, como he dicho al comienzo, la gran cosecha que se puede avecinar si el tiempo nos ayuda
El frío, más aún, que la que la lluvia que se anuncia, nos hace temblar en estos momentos cuando ahora con la aceituna en el árbol y a punto de ser cogida no se necesita eso. Muchos ya hemos empezado hace unos días y el día 1 de Diciembre empezaré con todo insistiendo en los olivos en los que lluvia y frío harían desaparecer aceituna , por su situación y su tipo de tierra.
Por eso espero y deseo con todo mi corazón que si llueve o hace frío mis zonas se salven que, a veces, deseándolo mucho y con mucha fuerza las cosas se consiguen y lo digo por experiencia y con la seguridad que yo tampoco olvido esto.
¡Ojala mis sueños se consigan! y no sólo por mí, sino, sobre todo por mis hijos, que si ven el campo precioso y cargado no se atreverán a venderlo, como ya están comentando entre ellos.
- Mi trabajo sé que será reconido.
domingo, 6 de septiembre de 2015
EL CAMPO DESPUÉS DEL VERANO
He vuelto al campo después de unos pocos días de descanso en Fuenterrabia y hago igual que hacia mi padre que pensaba que se tenía bien merecidas unas vacaciones en un sitio donde no tuviera que pasar ese calor estival al que nos tienen acostumbrados nuestras tierras.
Recuerdo aquellos viajes cuando yo era muy pequeña. Me parecían larguísimos y no se acababan nunca. También recuerdo de que no lo pasaba bien.
Salíamos con unas amigas y una muchacha al parque a jugar a los cromos. Mis padre se tomaban vacaciones de sus hijas en aquellos días y apenas los veíamos.
Yo quería volver para verlos y jugar con las niñas del campo a las cocinitas, que quedaban preciosas en los troncos de los grandes olivos con sus pedazos de platos rotos y que buscábamos y encontrábamos en la basura, situada, naturalmente, en un gran hoyo hecho debajo de un olivo.
Así, desde pequeña, siempre he preferido el campo, mi campo y sus gentes, a cualquier otra vacación, porque yo tenía siempre una vacación que me colmaba de felicidad.
Y ahora,cuando me dedico de lleno al campo, después de haberlo intentado en varias ocasiones y de haber trabajado en una institución oficial, me encuentro con aquella felicidad de mi infancia.
He visto mi campo fantástico, mejor de lo que me suponía, gracias, y siempre lo digo, a mi buen encargado y a mis trabajadores que sienten esa atadura con la tierra como la siento yo, como creo que les estoy transmitiendo yo. La tierra que cultivan, en gran manera, es igualmente o más suya.
Es verdad que los olivos sin riego de Córdoba están muy mal, pero no completamente secos, como yo temía. A algunos se les puede mirar y más ahora que ya, por fin, empezó a llover allí y en Jaén unos litros que los revivirán.
Lo sabíamos todos, ya no podíamos aguantar más, teniendo olivos sin riego, sin agua y en terreno muy seco. No se hablaba de otra cosa y ahora surge esperanza. incluso con poca agua me conformaría, nos conformaríamos.
Estoy, de todas formas, muy preocupada por el precio que está alcanzando el aceite con esta falta de futura cosecha y de aceite virgen extra.
Mucha gente comprará otros aceites o comprará pequeñas cantidades para usos especiales, porque, incluso el lampante, está a un precio tan alto como nunca.
No quiero, no queremos, precios altos, queremos un precio con el que podamos mantener nuestros cultivos y mantener nuestra clientela.Esta lluvia, que se prevé también para mañana y quizá también para el día 14, es una salvación que todos consideramos una rama fuerte a la que hay que agarrarse para no volver a caer.
Seguro que, deseándolo todos, algo bueno o mejor conseguiremos de ella.
"Así sea" y termino con esa frase eclesiástica que nunca uso, pero, en estas ocasiones, era en las que mi padre la usaba y era escuchado. No sé por quién, pero que yo ahora necesito usarla.
Necesito tener, por el esfuerzo de todos y el mio propio, tres cuartos, al menos, de una de mis mejores cosechas.
Mis olivos ahora...
sábado, 25 de julio de 2015
LA SEQUIA
Los olivos y cereales de Jaén y Córdoba están bien, en especial, los que se riegan de manera continua y vigilada desde el mes de Febrero, como hemos hecho nosotros alentados por el buen encargado, o están situados en tierras húmedas.
Los olivos de Córdoba, donde la pequeña balsa particular se ha quedado vacía y están en tierra seca, ardiente y sin riego están más que malos.
Lo sorprendente es que yo, por ejemplo, pueda esperar si el tiempo lo permite, más de media cosecha.
Es un milagro, que insisto, se debe, fundamentalmente, al interés que muestra mi encargado y, sobre todo, al que yo le transmito y ya sabe con certeza que estoy prescindiendo de otros muchos gastos míos propios para dedicárselo todo al campo.
Con todo ello quiero demostrar a mis hijos, y creo que ya se van dando cuenta, que todo mi esfuerzo , va dedicado a ellos.
Para mí no quiero nada. Me basta con ver los olivos cada día más grandes, hermosos y más cargados de aceituna en este tiempo. Olivos que deseo que, cuando los vean mis dos retoños, los cautiven a ellos también.
Porque no quiero que mis hijos vendan nada que es lo que todos los jóvenes, con trabajo y sin vivir cercanos a su tierra, suelen hacer.
La tierra propia y lo digo por propia experiencia te ata y te seduce como ningún otro trabajo de oficina o de colegio o de Instituto puede hacer.
La tierra propia y lo digo por propia experiencia te ata y te seduce como ningún otro trabajo de oficina o de colegio o de Instituto puede hacer.
Yo pienso y soy feliz cada día: "Esto es mío y lo he plantado y lo he sembrado yo misma".
Y ahora los olivos y el cereal están creciendo y están hermosos y los veo sonreír y me abrazo a ellos y los beso en sus ramas finas y delgadas, por muchos años que tengan , gracias a la buena tala que me hace mi gran talador y gran amigo que los admira y me da magníficos consejos que tengo en cuenta siempre.
Y ahora los olivos y el cereal están creciendo y están hermosos y los veo sonreír y me abrazo a ellos y los beso en sus ramas finas y delgadas, por muchos años que tengan , gracias a la buena tala que me hace mi gran talador y gran amigo que los admira y me da magníficos consejos que tengo en cuenta siempre.
Vivir en el campo es maravilloso, pero, hay que reconocer, que es difícil vivir sin techo.
Espero conseguir algo en mis hijos, cuando vean los resultados obtenidos y se alegren ante tanta belleza.
Nunca sabes lo que puede suceder. Hay que mirar al cielo, a la luna, a las nubes que muchas veces engañan. Pero eso también es un encanto, porque no te deja esa seguridad de obtener todos los meses un salario.
Nunca sabes lo que puede suceder. Hay que mirar al cielo, a la luna, a las nubes que muchas veces engañan. Pero eso también es un encanto, porque no te deja esa seguridad de obtener todos los meses un salario.
Así pues, no sé qué harán mis hijos, pero, al menos, sabrán lo que está haciendo su madre. Desde luego he encontrado mi felicidad, pero he empezado a encontrarla por ellos y por su futuro.
Y estoy segura que ellos la encontrarán aquí si trabajan y se dedican con entusiasmo al campo de toda la vida.
Y estoy segura que ellos la encontrarán aquí si trabajan y se dedican con entusiasmo al campo de toda la vida.
lunes, 15 de junio de 2015
EL PRAY OLIVARERO
Mi campo de Jaén
Todos los olivareros de Jaén y de sus pueblos como me pasa a mí en mi campo de Alcaudete hemos sido atacados por la plaga de la tercera generación de pray que, sin esperarla y repentinamente, se ha presentado para destrozar nuestros olivos. Enseguida nos hemos puesto todos los que vemos alguna aceituna en nuestros árboles a curar, a pesar del coste y el poco dinero en estos momentos disponible para nosotros. La cosecha, para los que la hemos tenido, ha sido escasa y los que para la próxima ahora la tenemos en una pequeña cantidad caída en toda su abundancia por los dos malignos días de calor que hubo, no queremos quedarnos sin ella, sabiendo que apenas llueve y que la tierra está seca. Ya estamos terminando esa cura. Yo, quizás, lo haga el martes. Los olivos están mucho mejores, tal vez debido a la cura, tal vez al tiempo, tal vez por la humedad que la reciente poca lluvia les ha proporcionado. Nuestro campo, en estos momentos, es un espectáculo primaveral precioso y algunos olivos con aceituna colgada y hermosa es su centro y la admiración de propietarios, vecinos, e incluso, de viajeros nacionales y extranjeros. Este problema no existe en Córdoba donde está mi otra finca y donde la floración siempre es más temprana. La aceituna ya está verde, mezclada con morada, muy gorda, reluciente y con mucho mejor aspecto que la de Jaén- De todo lo dicho se deduce lo de siempre: El trabajo en el campo es muy difícil, por mucho que te guste,lo ames y te dediques a él en exclusiva, como me pasa a mí, que mi único descanso, y sólo los domingos, estoy, con igual pasión, en la actuación teatral, que desde pequeña y en plena libertad he ejercido. No puedo sino terminar diciendo, otra vez más, que, aunque ofrezca muchas dificultades, el campo y su trabajo es algo grande que te enseña a ser auténtico, a despreciar y evitar los engaños, a mirar todo y a todos con sencillez y gran humildad. Y sé, estoy segura, que mis hijos van a seguir mis felices pasos.
domingo, 26 de abril de 2015
LA LLUVIA HA CAMBIADO LOS OLIVOS
La lluvia ha sido poca, pero ya nos conformamos con esas pequeñas cantidades. En Marzo: 8, 3, 2, 1... un total de 36 litros en mi campo de Jaén, en el de Córdoba: 8, 4, 3, 1... un total de 34. En Abril la cantidad ha sido igualmente escasa y parecida: 19, 4, 17, un total de 40 litros en Jaén, y 19, 4, 7, 8, un total de 38 en Córdoba, pero los olivos y los cereales la necesitaban tanto que la han absorbido enseguida y muchos, como los míos, de manera profunda y rápida. Gracias a esa lluvia escasa y pobre, además de al relativo descanso de este año, tengo que decir que en todos los olivos, cuidados con cariño y atención por todos nosotros, he visto algo que nunca antes había visto y que tampoco he contemplado en los olivos de mis entornos.
La trama que llena por dentro y por fuera las ramas de mis olivos, está incluso en los brotes nuevos, entre sus pequeñas hojas y me ha parecido un espectáculo precioso, digno de recordar, agradecer y conseguir, en lo posible dentro de nuestro esfuerzo, que se repita. Un ejemplo a conseguir y que se puede conseguir.
Sin embargo,lo que ha destrozado la semilla de mis pipas en Córdoba ha sido el herbicida que echamos al trigo el año pasado donde este año, según antigua tradición, se ha sembrado el girasol. Un herbicida que contenía MET-SULFURON, adecuado para hoja ancha, siempre que el terreno mantenga humedad y no la gran sequía que hemos sufrido, nosotros con nuestros cultivos, por estas tierras.
Así, esta misma tarde-noche, después de conversaciones, llamadas telefónicas y demás, el distribuidor de PIONER, que me ha garantizado en varias ocasiones su buen hacer, me ha llamado para asegurarme que su empresa me proporcionará mañana mismo sin coste alguno, unas nuevas semillas a las que no les afectará, en absoluto, ningún perjuicio de herbicida, pero que por lo urgente de la siembra hay que usar una máquina de disco que profundice lo máximo y lo más rápido posible.
Nosotros no tenemos esa máquina y hay que contratar a un trabajador ajeno que la tenga y siembre en cuanto antes.
Mi encargado, con el que cuento siempre y al que alabo siempre, ha conseguido ya la máquina y el que puede sembrar si no llueve, que es lo que de verdad seguimos deseando.
Estoy dichosa por tener a mi alrededor a toda esta gente, implicada en el campo con amor e interés.
Incluso, el perito, que me vendió el herbicida y que estaba ausente, después de recibir la noticia y haberle expuesto la necesidad de que su empresa ayude a mi campiña a mantenerse en su totalidad radiante y resplandeciente como nunca lo ha estado, siendo "su herbicida" la única oscuridad,ha percibido mi verdad.
Espero que mañana arreglemos todo, ya que los que no tenemos ninguna culpa ni ninguna responsabilidad, no somos nosotros ni las pipas, y necesitamos siempre justicia.
Quizá, pensándolo ahora, porque pertenezco al signo de "LIBRA" en el que tan pocas veces reflexiono, pero que me lleva constantemente hacia la misma senda clara y brillante.
Y ver ese ejemplo que nos ha dado esa amarga sequía y esa escasa lluvia es un acicate para lograr otro gran objetivo si mantenemos nuestro esfuerzo y nuestro amor por nuestro trabajo y nuestros cultivos, tanto en Jaén como en Córdoba-.
Sí, soy muy feliz y veo también muy felices y contentos a todos mis trabajadores que, incluso en la campiña cordobesa han conseguido olivos y trigo espectaculares.
No puedo terminar sin mencionar que fotos recientes de mis olivos de Jaén van a ser publicadas por una empresa de fitosanitarios, con la que suelo contar cuando necesito sus productos y sus vendedores.
Y repito también que deseo más que nada que caiga la lluvia del cielo que es lo que todos más seguimos deseando y que se pronostica con pocos litros para este domingo.
Si todos nos apretamos los dientes con una sonrisa lo conseguiremos. A mí ya me lo ha dicho esta tarde con su gran aureola la luna. Y creo que también ha sonreído a muchos de vosotros que, como yo, sois agricultores preocupados por la próxima cosecha.
jueves, 19 de marzo de 2015
¡¡¡TENEMOS LLUVIA !!!
Hoy han caído 8 litros en mis tierras y en las de mis vecinos y todos estamos contentísimos. No se habla de otra cosa y, aunque ya con esta terrible sequía nos conformamos con pocos litros, estamos seguros que antes del día 25 de este mes lloverán más de 50.
También sabemos que la primavera será seca y que en Abril no caerá mucha agua del cielo, pero necesitamos y queremos salvar la cosecha que tenemos colgada en el árbol porque si, también desaparece, sería nuestra máxima ruina.
Mis olivos con tierra seca, aspecto seco, algunas hojas oscuras y gran retraso en su crecimiento podrían resultar espléndidos si contarán con lluvia y viéramos índice de su trama.
Estamos regándolos con balsas de Comunidades de Regantes desde finales de Febrero, con la voluntad unánime de todos los socios. Sabemos que los riegos les son imprescindibles para poder sobrevivir, pero también sabemos que, en determinados momentos, el olivo quiere esa lluvia que lo purifica y lo limpia.
¡Ojalá esta lluvia sirva igualmente para llenar un poco mi pequeña balsa individual de la campiña de Córdoba que está totalmente vacía! ¡Ojalá este año aquellos olivos, que están mejores que los de Alcaudete, por las características de la tierra y de los olivos, que aún son plantones o posturas, tengan el riego necesario en el momento necesario!
Pero, sobre todo, todos merecen la lluvia por el cariño con el que han sido cuidados siempre. Ellos lo perciben y la esperan y nosotros, los agricultores con nuestros encargados y trabajadores que nos hemos entregado a ellos con confianza y alegría, no podemos ni debemos ser decepcionados. Los olivos nos impulsan, como personas, a soñar y a creer en los demás sin prejuicios ni fraudes.
Lo que ha sido otro milagro es que cuando estaba, estábamos sembrando mis pipas creíamos que éstas morirían ante esa sequía agobiante y sólo pensábamos en la escasa ayuda de los seguros. Ahora ahí está esa buena agua y aún no las hemos terminado de sembrar. Al principio fue escasa, pero ya muy conveniente y todos, sin excepción levantamos los ojos al cielo, nos abrazamos y la sonrisa aún no ha desaparecido de nuestros rostros.
El campo es duro, muy duro, pero las satisfacciones que te da son enormes, te da todo lo que has deseado ser toda tu vida y no lo has encontrado hasta que te has metido de lleno en la tierra y la has trabajado y mimado.
Y yo sé de lo que hablo, porque a mí, por ser mujer, ni mi padre ni mi marido ni mi cuñado me han permitido ocuparme del campo, hasta que me impuse a todo y a todos.
Pero ahora aquí estoy hace ya varios años más feliz que nunca. Sin interesarme para nada ni de las elecciones andaluzas ni de esos políticos que tenemos que son todos iguales y ya sabemos adónde van y lo que quieren alejados y distantes de nosotros. Menos en alguna ocasión concreta, elecciones por ejemplo, en que se nos acercan con falsedad y buscando sus propios intereses casi siempre.
Sí, seguiré siendo agricultora toda mi vida, a pesar de esas dificultades que tiene trabajar sin techo, pero con el cielo abierto.
sábado, 24 de enero de 2015
LA COSECHA DE ACEITUNA TERMINÓ
He quedado contenta con la recogida de mi aceituna, a pesar de la sequía.
En Córdoba había mucha más y se esperaba una gran cosecha, pero llovió, hubo viento y esa aceituna cuando se cae, es imposible de coger por las características del terreno. Eso es lo que dicen los más viejos del lugar que la conocen y han trabajado en ella.Yo nunca recuerdo sentir o ver algo parecido. No se han conseguido los kilos tan deseados. Han faltado unos 50.000 para llegar a la cantidad que soñábamos.
Ni siquiera la del árbol se ha podido considerar como tal por mezclarla con la del suelo para conseguir un mejor aceite en toda la finca
Y tengo que reconocer también el esfuerzo hecho por la empresa de servicios que la recoge allí.
En Jaén en cambio, donde creíamos que no iba a haber mucha cosecha, por esa enorme sequía y esa falta de lluvia, la sorpresa fue grande, cuando la vi, la vimos en el suelo. Incluso aquellas parcelas que no parecían tener aceituna nos la enseñaron, verde o negra muy gorda, cuando se cayó alrededor del olivo.
Lo que verdaderamente no ha sido buena este año, dejando aparte la sequía, ha sido la calidad del aceite:
1- Por la aceituna caída, a causa de la mosca, que ha que estado en todos los lugares, especialmente en las partes altas, y que no se cura ya por parte de la Conserjería, ni nos compensa hacerlo a los particulares.
2- Por la acidez tan alta que hemos tenido este año en nuestra zona, no llegándose a los 20% casi en ningún sitio.
3- Por la falta de aceituna del árbol llevada en los tractores o camiones de los olivareros a los distintos molinos, pensando en un precio bajo para ellos para la del suelo y alto para la del árbol, y creyendo que la diferencia entre el pago de los dos aceites no sería tan grande.
Sin embargo hemos tenido ventajas:
1- La aceituna gorda ha proporcionado muchos más kilos que los esperados.
2- El precio del aceite tanto del extra como del lampante está efectivamente alto.
3- Las exportaciones de aceite están aumentando al haber disminuido la cosecha en toda Europa. En nuestro país, exceptuando Andalucía, se consume menos y por eso todos los olivareros nos estamos dedicando a la exportación que muchos ya hacemos con China y Japón y continuaremos haciéndolo con otros países.
Sí, estoy contenta, no solo por los kilos cogidos que no esperaba, sino porque efectivamente el precio del aceite está más alto que el del año pasado, cuando con una cosecha muy grande, lo vendí tan barato que quizá este año supere el alcanzado en el pasado.
De todas formas ya nadie pensamos en la cosecha cogida, pensamos en la futura y en la lluvia que ha caído y que nos parece poca.
Los olivos por el frío también se han paralizado y todavía, felizmente, no se mueven. Seguimos trabajando en ellos con ilusión y esperanza. Yo ya he talado en Córdoba y he empezado en Jaén donde nunca lo había hecho en estas fechas. He labrado la tierra que con estas lluvias está en las mejores condiciones.
Los olivos por el frío también se han paralizado y todavía, felizmente, no se mueven. Seguimos trabajando en ellos con ilusión y esperanza. Yo ya he talado en Córdoba y he empezado en Jaén donde nunca lo había hecho en estas fechas. He labrado la tierra que con estas lluvias está en las mejores condiciones.
Sin embargo, la balsa de Córdoba no se llena y ojalá siga lloviendo, a pesar de los pronósticos, también por esta razón.
¡Por favor, lluvia, cae en abundancia para todos nosotros y ven pronto!
sábado, 6 de diciembre de 2014
TODOS A CUESTAS CON LA COSECHA DE ACEITUNA
Los de Córdoba empezamos siempre en Noviembre y este año la hemos adelantado unos días.
Yo, en concreto tres, por arreglo inesperado de maquinaria.
Todos los de mi pueblo de Jaén la hemos empezado en bloque el uno de Diciembre cuando la antigua costumbre era el ocho, aunque últimamente cada uno la retrasaba según sus intereses.
Mi tierra de la campiña recibió primero la lluvia más abundante, pero por sus características ahora, aunque no le llueva o le llueva poco no se puede entrar en ella en varios días.
Mi tierra de la campiña recibió primero la lluvia más abundante, pero por sus características ahora, aunque no le llueva o le llueva poco no se puede entrar en ella en varios días.
En Jaén, al menos en mis olivos, es diferente. La lluvia empapa la tierra, pero la absorbe enseguida, e incluso con dos litros, puede seguir la recolección en algunos lugares.
La aceituna sigue muy escasa y ni siquiera ha engordado la de los olivos que tienen más. Sólo la escasa está gorda y todos los propietarios nos hemos tirado con desesperación a cogerla, esperando buenos precios.
Sí, la lluvia ha decepcionado, además muchas balsas siguen vacías. Aunque en sitios sigue cayendo abundante y se espera más.
Sí, la lluvia ha decepcionado, además muchas balsas siguen vacías. Aunque en sitios sigue cayendo abundante y se espera más.
Es una cosecha que sabíamos difícil a pesar del crecimiento y el color del árbol.
Yo hace unos días, cuando fui a pesar de mi codo roto y mi rehabilitación, a ver a mis olivos y a mis trabajadores les hable, sobre todo a estos últimos, del trabajo que hay que hacer, a pesar de no recoger nada y pasear mucho.
No pueden desanimarse ni dedicarse al parloteo y a la cháchara, ya que a nosotros, la empresa, nos cuesta mucho esta recolección sin apenas recibir lo necesario y ellos tendrán menos días y no podrán pasar desapercibidos en su labor. El mismo encargado está preocupado y con mis instrucciones los vigilará más.
Ellos lo aceptaron bien y la mayoría hasta me lo agradecieron, porque nos conocen y yo los conozco. Sé que puedo seguir confiando en ellos y ellos entienden mi obligación como seria empresaria.
Con todo, los olivareros estamos sorprendidos agradablemente, porque algunos tenemos, mejores rendimientos que en años anteriores en fechas mas tardías. Tal es mi caso, no sólo en Jaén, sino también en Córdoba donde, siempre y en cualquier fecha, han sido muy bajos. Quizá pensamos haya sido el buen uso de la potasa que habitualmente usamos.
Con todo, los olivareros estamos sorprendidos agradablemente, porque algunos tenemos, mejores rendimientos que en años anteriores en fechas mas tardías. Tal es mi caso, no sólo en Jaén, sino también en Córdoba donde, siempre y en cualquier fecha, han sido muy bajos. Quizá pensamos haya sido el buen uso de la potasa que habitualmente usamos.
Yo me vine muy contenta. En el suelo, después del gran azote de los vientos, he visto más aceituna, incluso en aquellos que no se la veía en el árbol, y los cargados la tienen en árbol y suelo y, como pensaba, la estamos cogiendo de arriba, sin saber si habrá alguna diferencia de precio. Yo creo que si voy a vender aceite hay que tener el de mejor calidad sin mezclar con ninguno más, aunque en Jaén la del suelo tiene tan buen aspecto que puede confundirse.
Quiero ser honesta y quiero que la gente aprecie nuestro trabajo, nuestro esfuerzo y el gasto que hago por ello.
lunes, 10 de noviembre de 2014
EL TIEMPO HA CAMBIADO
Sigue lloviendo, pero ya no hace tanto calor.
La temperatura durante el día suele estar en unos 23 ó 25% y por la noche refresca hasta los 10 ó 15%. tanto en mi campo de Córdoba, como en el de Jaén.
Durante el mes de Octubre cayeron 66 litros en la campiña con olivos y cereal y 51 en Jaén naturalmente sólo con olivos.
Este mes de Noviembre ha empezado bien con los 32 litros de la campiña y los 14 del paraíso de los olivos.
Pero lo importante, lo más significativo es que los agricultores, sobre todo, los olivareros de Jaén, ya no estamos todo el día quejándonos y sufriendo con las conversaciones entre nosotros.
No vamos a tener cosecha. No hay aceituna en ningún sitio, exceptuando algunos olivos dispersos que no tienen todas sus ramas cargadas. Yo, por ejemplo, así tengo unos cuantos y me siento contenta.
Hoy no va a llover, pero los pronósticos son buenos para mañana, el miércoles, el viernes y el domingo.
Ha vuelto la esperanza. Los olivos descansados, con agua, un buen crecimiento y tierra húmeda en este tiempo apuntan a la gran cosecha del año que viene que puede ser semejante al del anterior.
La gente pensamos en ello y otra vez tenemos ganas de trabajar y no lamentamos tanto nuestra suerte.
Yo confío en mi campo siempre y aunque todavía estoy de médicos sigo atrapada en él y presente en él a todas horas aunque no lo vea.
martes, 21 de octubre de 2014
LA LLUVIA Y EL CALOR
Por fin ha llovido en nuestros campos de Andalucía.
En Córdoba 61 litros y en Jaén 42.
Los olivos se han puesto mejor, sobre todo, los de Jaén que se han regado más y tienen menos aceituna.
A los de la campiña, curiosamente cargados de un fruto seco y pequeño, aún no se les nota cambio.
Yo espero que se pongan magníficos dentro de unos días para seguir trabajando llena de entusiasmo.
Aunque este año está siendo duro y se sabe o que no habrá ninguna cosecha o será pequeña.
Ha llovido, pero ahora nos sofoca y nos destroza ese enorme calor de verano que no es propio aquí en estos momentos.
Es evidente que el cambio climático ha llegado para traernos problemas y más preocupaciones. En los pueblos, donde están mis tierras, no se habla, con desesperación, de otra cosa.
He comprado, también por fin, con, su correspondiente contrato, unas fanegas que me lindaban en mi campo de Jaén.
En principio mis hijos se oponían a ello. Querían pisos en Madrid y fue difícil hacerles ver las ventajas de la posesión de explotaciones agrícolas familiares para satisfacer la demanda de alimentos de un planeta donde los recursos de tierra y agua escasean.
La solución sólo está en los pequeños y medianos agricultores que tendrán, lo que yo siempre he querido, producir una cantidad mayor.
La FAO subraya, en su informe anual recién publicado, que las familias de agricultores gestionarán los recursos agrícolas del mundo y suministrarán más del 80% de sus alimentos.
Aclara igualmente la Organización de Naciones Unidas para Agricultura y Alimentación (la mencionada FAO) que muchos agricultores son, somos pobres y necesitaríamos ayudas de los Gobiernos.
Ahora en estas circunstancia mías, con compra de finca y no venta de un pedazo de la campiña del que me quería desprender me siento agobiada.
Pero muy contenta porque mis hijos no venderán sus tierras, las trabajarán y ya tienen planes para ir a ellas y aprender a llevarlas. El ejemplo y lo que se ve es lo que nos mueve a todos.
Y estoy segura que el Gobierno, impulsado u obligado quizás por Europa, nos dará ayudas, subvenciones para que podamos conseguir un gran y necesario logro.
Y eso, precisamente eso, ha sido, incluso sin saberlo, lo que siempre he deseado.
lunes, 15 de septiembre de 2014
SIGO LUCHANDO
Todavía sigo de médicos y estoy desesperada. Me escapé al campo, con permiso de alguno de ellos y después a Hondarribia. La casa había que cuidarla.
Allí me sentí mucho mejor, aunque seguía con frio, tos y estornudos.
Al volver han continuado otra vez las citas continuas. Hay una doctora, sobre todo, que se empeña en hacerme pruebas para averiguar perfecta y claramente el síncope que tuve después de la caída.
¿Podría ser a causa del corazón?
Yo lo que creo es que mi problema es otro y los médicos no lo tienen en cuenta. Un problema controlado, pero que produce caídas. Quedan sólo tos y estornudos.
Mi encargado, en particular, se está portando maravillosamente y ni siquiera se quiere tomar vacaciones. Le he dicho que, aprovechando la feria que empieza hoy, use, al menos, todo el mes para descansar y llamar a uno de los trabajadores, dándole la paga necesaria, para sustituirle en el riego que es lo más necesario en estos momentos.
Al final me ha dicho que lo pensará. Hablará con su mujer y su hija que necesitan su atención y poder salir y estar con él.
¡Ojalá lo haga! No se puede estar trabajando siempre con toda la fuerza sin descansar. Y no sólo lo digo por la gente a la que nos entusiasma trabajar, sino por nuestra familia.
domingo, 20 de julio de 2014
¿VELAR POR LA SALUD?
Por fin me quitaron el terrible collarín y creía que me iban a dar el alta definitiva para poder volver a la mañana siguiente a mi campo y estar entre mi gente. Me marché, sí, aprovechando una tregua de las consultas médicas.
Estuve tres días y comprobé que mis olivos, aunque sin mucha aceituna, se mantienen con crecimiento y buen color y me llevé la alegría de comprobar que el girasol estaba magnifico y es uno de los mejores de todos los alrededores. No me esperaba ver el campo tan bonito ni tan bien cuidado. Todo gracias a mi encargado y al resto de mis trabajadores que se alegraron de verme y me hicieron regalos de bienvenida.
Pero no pude hacer todo lo que hubiese deseado.
No vendí el trigo que, con los análisis de la Conserjería de Agricultura ya en mis manos, he podido comprobar con gran sorpresa y máxima alegría que supera los parámetros del mejor grupo de trigo duro calificado por la Lonja de Cereales de Córdoba el TD1. Naturalmente los análisis del comprador, que ya conocía, eran mucho peores en cuanto a peso específico y proteínas. El comprador estaba de viaje cuando yo fui. Tengo que volver para defender ese poco trigo con toda mi fuerza renovada y con esta esperanza insospechada. El dinero también me hace falta.
Tampoco pude arreglar la cuestión de la hipoteca del trozo de olivos que pretendo comprar. Pensé ver la cuestión en otras entidades bancarias y he llegado a la conclusión que lo mejor es mantenerla en el mismo Banco donde la tiene el vendedor. Es más económico y no supone tantos trastornos.
Quiero volver con todo mi corazón, pero al reanudar las visitas para conseguir la deseada alta, uno de los médicos me ha prohibido terminantemente moverme hasta que no vea a un especialista de corazón con el montón de pruebas prescritas. Una de las cuales no la puedo hacer ya hasta bien avanzado Septiembre.
La cita para el cardiólogo es para el día 28 de este mes.
Tengo pensado, alentada por un viejo amigo médico que me conoce y sabe que mi ausencia del campo puede suponer un empeoramiento, acudir a la cita con todas las pruebas menos una y convencerle no para ir al Norte de vacaciones, como hago todos los años, sino para volver a mi Sur. Mi Sur es mi Sur.
Me espera mi gente, que quiero que tomen unas muy merecidas vacaciones y reciban de mis manos unas compensaciones por ese magnifico trabajo realizado y me esperan mis olivos, los de siempre y los que voy a comprar, y la venta del trigo y la recolección del girasol. Puedo estar con ellos antes de que acabe el mes. Me siento mejor y sé que no es momento de hacer locuras excediéndome en el trabajo.
Esa es la vida que me llena y ya mis hijos me han confirmado que ellos también me quieren ayudar y participar de forma activa en las labores y gestión de la empresa.
El ejemplo es lo que mueve a la acción y es el lema que ha guiado siempre mi vida. Es eficaz y siempre y en todo da buenos resultados
VELAR POR LA SALUD, POR MI SALUD ES, Y AHORA LO SIENTO MÁS QUE NUNCA, ESCONDERME ENTRE MIS OLIVOS, ABRAZARLOS Y ESPERAR JUNTOS LA LUZ DE LA LUNA O LA DE LA MUCHAS ESTRELLAS QUE CUAJAN ESE CIELO. AHÍ VELARÉ CON MÁS ENTUSIASMO TAMBIÉN POR MIS TRABAJADORES. CON TODOS ME SENTIRÉ MUY BIEN.
jueves, 5 de junio de 2014
SIN VER AÚN EL CAMPO
Han pasado muchos meses y aún sigo de médicos y de pruebas.
Ahora, como último resultado, me han inmovilizado, aún más, con un collarín que es lo peor de todo lo que llevo sufrido, tanto que incluso me produce heridas y llagas en la barbilla.
Ahora, como último resultado, me han inmovilizado, aún más, con un collarín que es lo peor de todo lo que llevo sufrido, tanto que incluso me produce heridas y llagas en la barbilla.
Me consuela pensar que mis cervicales, mi columna se sentirán mejor después de esta última tortura y me doy cuenta de que ha sido una cosa grave que, en el fondo, yo he ido buscando día a día, trabajando hasta el límite sin ni siquiera mirar el reloj.
Todo era para el campo y mis nuevos proyectos para él, sin olvidar, en ningún momento, el bienestar de los que conmigo trabajan.
Todo era para el campo y mis nuevos proyectos para él, sin olvidar, en ningún momento, el bienestar de los que conmigo trabajan.
En estos momentos, gracias, sobre todo, a mi encargado y trabajadores con los que hablo a diario, estoy en contacto con mi tierra, mis olivos y mis cereales. Todos me transmiten que están haciendo las cosas cómo yo las hubiese hecho, quizá incluso mejor, al poner en primer plano la diligencia, realizando tareas que se contabilizan como horas extraordinarias sin querer, de ninguna manera, que les fuesen pagadas como tales
También algún que otro amigo y trabajador del pueblo ha venido a verme.
Asi lo han hecho los propietarios de unas fanegas de tierra lindantes con las mías que yo quería comprar, pero el precio que me pedían era tan alto que ya había desistido. De repente, sin nadie esperarlo, en esta visita, me las han ofrecido por el coste mínimo en que se pueden cotizar.
El mismo corredor, que estaba con nosotros, dio un grito de sorpresa y, en parte, de indignación. Nadie pensaba en tal oferta si no en la posibilidad de comunicarme la aparición de un nuevo comprador. Pero esas fanegas ya son mías y ahora estoy deseando ponerme buena para poder hablar con el Banco de la hipoteca y ver las mejoras que mi gente, mis trabajadores-amigos han emprendido en ellas.
Asi lo han hecho los propietarios de unas fanegas de tierra lindantes con las mías que yo quería comprar, pero el precio que me pedían era tan alto que ya había desistido. De repente, sin nadie esperarlo, en esta visita, me las han ofrecido por el coste mínimo en que se pueden cotizar.
El mismo corredor, que estaba con nosotros, dio un grito de sorpresa y, en parte, de indignación. Nadie pensaba en tal oferta si no en la posibilidad de comunicarme la aparición de un nuevo comprador. Pero esas fanegas ya son mías y ahora estoy deseando ponerme buena para poder hablar con el Banco de la hipoteca y ver las mejoras que mi gente, mis trabajadores-amigos han emprendido en ellas.
Y también estoy muy contenta, porque he visto que, fuera de mi familia, hay quien me aprecia y me quiere y yo sé y quiero agradecérselo.
Y he aprendido la gran lección. NO PUEDO VIVIR TAN STRESSADA NI STRESSAR A LOS QUE TRABAJAN CONMIGO. ELLOS LO HACEN TODO MEJOR CUANDO ESTÁN TRANQUILOS Y YO MÁS TRANQUILA ESTARÉ MEJOR!!!
domingo, 27 de abril de 2014
RESISTIENDO SIEMPRE COMO UN OLIVO
Hace algún tiempo, más del que yo hubiera deseado, que no me pongo en contacto con vosotros por esta vía y han pasado muchas cosas.
En primer lugar:
Los olivicultores de Jaén y de Córdoba hemos terminado nuestra recolección de aceituna. Todos sorprendidos por la gran cantidad de kilos cogidos, en muchas ocasiones, más del doble de los recolectados en la campaña pasada.
Todos agobiados por la falta de lluvia, el lamentable estado de esquilmo en que han quedado nuestros, ya no tan verdes, olivos y la acumulación, por la larga duración de la recolección, de faenas a realizar con la urgencia que los propios árboles y la misma tierra requieren y exigen.
Y ahí es donde se pone en evidencia la división que afecta a nuestro sector y que, en parte, impide su unión y una acción conjunta contra distribuidores, ellos sí unidos, y proveedores que empiezan a estarlo.
De esta manera, existen en Jaén y, también, en Córdoba muchos propietarios de entre una y cincuenta fanegas de olivos, que trabajan en un sector ajeno a la agricultura y perciben un salario mensual por ello.
Están también, a su lado, propietarios que superan esas cantidades, pero no llegan a las 300 ni se acercan a las 400 hects. no recibiendo otros emolumentos que los generados por la rentabilidad de sus cosechas.
La diferencia entre ellos es considerable.
Para los primeros el campo es un regalo, un plus a sus ingresos o pensiones y todo precio ofertado por sus productos agrícolas les parece y les viene bien. No discuten. Aceptan.
Ellos cuentan además con las ventajas de familiares, amigos, y ellos mismos, durante los fines de semana, para trabajar y disfrutar cuidando sus tierras. Eso les evita el pago de peones y, en gran medida, de los costes de la Seguridad Social.
Igualmente, se unen fácilmente para comprar abonos y herbicidas, consiguiendo mejores precios al aumentar las cantidades y mantener la fidelidad al vendedor.
Pero los problemas para los propietarios del segundo grupo son más graves:
Estos se ven, nos vemos, obligados a contratar peones de fuera.
Aunque algunos hijos empiecen a implicarse en este trabajo del campo, aún no bastan para atender unas faenas que si se retrasan no tienen la eficacia buscada. Eso supone, por tanto, atender salarios y costes de Seguridad Social que no se pagan con la venta del aceite a granel, como hasta ahora estamos haciendo la mayoría de pequeñas y medianas explotaciones que vivimos única y exclusivamente de la venta de nuestros productos.
Las subvenciones no suponen para nosotros más que un alivio pasajero. Las tenemos gastadas con anticipos antes de recibirlas y muchos de nosotros preferiríamos que no existieran si se establecieran unos precios justos y adecuados para los productos agrarios.
En Jaén además hay costes de peonadas muy superiores a los pagados en otras provincias andaluzas con producción olivarera.
Me refiero concretamente a los podadores, conocidos en la provincia por su técnica en el arte de mantener, con su corta, renovados y en pleno rendimiento a olivos centenarios. Así los talados por ellos muestran gran diferencia con los demás. De esta manera estos trabajadores son buscados por una gran cantidad de olicultores que este año esperamos poder ser atendidos por ellos, bien avanzado Mayo, y estamos dispuestos a pagarles a diario entre 92 y 100 €, jornal que, por supuesto, no se atiene a nuestra Tabla Salarial del Campo ni se ajusta a nuestra economía
Se aprovechan de lo que llaman "Grandes Casas" y no se ajustan a Tabla Salarial.
En cambio, pueden hacer el mismo trabajo, después de su jornada o en fines de semana, a parientes y amigos sin prácticamente pago alguno y con la ventaja para los propietarios de trabajar todos los días evitando esperas desesperantes.
Yo, llena de ideas nuevas que pienso poner en práctica en breve y que os comentaré cuando cuajen, no pude publicar el artículo que estaba escribiendo para mi blog el día, 15. Fui ingresada ese mismo día en el hospital completamente grave. Salí ayer y hoy, día 27, lo publico.
Quiero que sepáis que soy, como os he dicho tantas veces, como un olivo que resiste y se
fortalece con las dificultades. Me encuentro mucho mejor!!!
fortalece con las dificultades. Me encuentro mucho mejor!!!
LOS QUE AMAMOS Y CUIDAMOS DE OLIVOS, AL FINAL, SOMOS O NOS CONVERTIMOS EN ELLOS.
Sé que pronto los veré!!!
viernes, 28 de febrero de 2014
TAMBIÉN EL TRIGO Y EL GIRASOL Y...
Los problemas para los agricultores que estamos enamorados de nuestro oficio, vivimos ilusionados con él y llegamos cada día al límite de las fuerzas, nunca acaban.
Ahora, ayudados por la lluvia, la creencia de futuras cosechas y otros diversos motivos, estamos olvidando algunos de esos problemas que habitualmente nos aquejan, y seguimos, como hemos hecho siempre, agachando la cabeza y aguantando ante injusticias que nos atañen.
Esa es la única solución a la que recurrimos fácilmente por ser andaluces, estar atados a una cultura y a la tradición que hemos mamado desde la cuna y de la que parece imposible despegarse.
Así, por ejemplo, en Jaén, donde la cantidad enorme de producción nos está sorprendiendo diariamente hemos cesado de protestar, de quejarnos de la bajada de precios de ese magnífico aceite de oliva.
Yo misma hace dos días, agotada de una lucha en solitario, me he visto obligada, para responder a nóminas y a esas deudas que nunca acaban, a vender mi buen aceite de oliva virgen, primera calidad botella, a 1.8631 euros el kilo
He sentido vergüenza y mucha rabia, y he vuelto a confirmarme en la idea de que la salvación para una pequeña o mediana explotación agrícola es, sin duda, que todos miembros de la familia se impliquen y trabajen en ella.
Algo, a veces, imposible, porque hijos u otros familiares ganan en otros ámbitos lo que nunca lograrían en el nuestro. Y todavía no saben que en el campo hay mucho más oro que ese oro que ellos aún persiguen.
Sin embargo, los problemas que nos ciegan en estos momentos son inminentes.
Para muchos productores de trigo su cura y abonado, labores que están resultando largas y complicadas por la dificultad de acceder a las parcelas con la maquinaria en un terreno rebosante de agua.
Para los que ya estamos pensando en la siembra del girasol también tenemos esos barbechos inundados en los que no se puede arar y además con malas hierbas. Ante estas circunstancias, o bien recurrimos a un herbicida (al tan usado glifosato sabemos que algunas de estas hierbas son resistentes) o esperamos la posibilidad de meter tractores para su labranza, opción temeraria si atendemos a los pronósticos del tiempo y que requiere, al menos, dos entradas de tractor antes de la siembra.
Precisamente será la elección de semilla para la siembra de esta oleaginosa la que más nos perturba. Este año hemos de seguir una normativa europea que data del 1/1/2013, surgida primero en Rusia, por la que se prohíbe el uso de los llamados "pesticidas matadores de abejas", pesticidas que exterminan a abejas, pero también a ese gusano del alambre, duro como el metal que le da nombre y que todos hemos conocido y sufrido en nuestros campos de girasol.
Está muy bien la protección de las abejas, pero los agricultores y nuestros cultivos también la necesitan. Alternativas debía haber estado preparadas antes de la entrada en vigor de la norma. Pero la investigación no ha resultado comprobada eficazmente, aunque muchas casas han comercializado ya semillas tratadas con otros venenos sin las garantías requeridas.
Yo, como me imagino que haréis muchos de vosotros, volveré al uso del viejo bombo de mi padre arrinconado y olvidado durante los últimos diez años. Nunca lo he visto trabajar, pero, por supuesto, le echaré un insecticida fiable que extermine al gusano, y no a las abejas.Me han hablado bien del clorpiriflos al 5%. Quizás lo utilice.
Y otro de los muchos problemas que nos acecha, como una espada de Damocles, a los agricultores regantes, ya la mayoría gracias a nuestro esfuerzo, es el pago de la factura de la luz que supone que una media del 40% de lo que le cuesta el agua al agricultor de riego tenga que ser destinado al pago de dicha factura, llegando, en algún caso, a superar el 75%, una exposición a los costes energéticos insoportable para cualquier sector, especialmente para el olivar con una gran presión impositiva, precios por los suelos y unos márgenes que ya estaban al límite antes del último tarifazo.
Las manifestaciones en contra de este tarifazo se han extendido por todas las Comunidades. El día 26 se hizo en la nuestra. Yo grité y chillé hasta la extenuación en Sevilla. Unidos todos, firmes y persistentes tal vez logremos ser escuchados, tal vez...
Pero no quiero ser pesimista, ni quiero renegar del campo que es el lugar donde me siento viva, que es mi caballo con alas que me lleva a la luna, a las estrellas y a quemarme con el sol y a mojarme con las nubes sin necesidad de protecciónes.
Animo a los jóvenes a que sigan este camino a que no lo pierdan ni lo olviden y seguramente encontrarán verdaderos momentos de auténtica felicidad. A mí las dificultades me dan más fuerza. Pero necesitamos la vuestra, un futuro joven.
sábado, 8 de febrero de 2014
¿PODREMOS RESPIRAR?
Ahora respiramos más tranquilos los agricultores de Jaén y de Córdoba con los 101 litros de lluvia caídos en la primera provincia y los 84 en la segunda.
Aunque ya algunos olivareros de Jaén desean un descanso de agua que permita terminar la recolección sin pérdidas, ya que el fruto se está cayendo y eso significa desvalorización del mismo con la correspondiente merma de calidad del aceite y la penalización monetaria al agricultor que ya se impone, de una manera u otra, en todas las cooperativas y almazaras.
Pero sí es verdad que todos vemos los olivos recuperándose día a día, su rendimiento subiendo y sentimos que el sueño de una próxima mediana cosecha puede cumplirse, a pesar de la cantidad de kilos que se han recogido y estamos recogiendo.
En la campiña el cambio ha sido aún más espectacular. De los barbechos secos y sin ninguna hierba se ha pasado a contemplar y a tener campos de trigos verdes y espesos que crecen con rapidez y que, si el tiempo ayuda, darán el buen y abundante cereal que ya no esperábamos.
Pero en nuestra vida nunca todo es perfecto. No sabemos cómo evolucionará el precio del aceite. Hemos vendido poco, lo justo para saldar las deudas más improrrogables, y porque, como de costumbre, nos inmovilizamos pensando en el remonte de un precio que siempre controlan esos distribuidores y esas administraciones a quienes no interesamos nada.
El Poolred marca en la última semana una subida del aceite de oliva virgen extra de máxima calidad y también del mejor botella, pero el comercio está paralizado. No hay movimiento de ventas, ni camiones cargados de aceite en las carrerteras, ni corredores que puedan indicar posibilidades de vender.
La única solución que nos queda es pedir EL ANTICIPO DE CAMPAÑA, solución a la que cada año tenemos que acudir, incluso cuando en Diciembre recibimos el segundo plazo de la PAC.
Y lo peor es la noticia difundida, entre otros medios, por el diario IDEAL de Jaén, el día 22 del mes pasado, en la que se daba cuenta del reparto de la nueva PAC que, después de la conferencia sectorial, supone para Andalucía unas perdidas considerables.
Según la consejera andaluza de Agricultura, nuestra Comunidad recibirá, en el nuevo marco, 418 millones de euros menos que los percibidos entre 2007 y 2013. Según Arias Cañete, la reducción se limitará a 211 millones
La organización agraria ASAJA-Andalucía, si bien con algunos matices la de Jaén, está de acuerdo, como lo hace habitualmente, con el Gobierno y el ministro.
Las demás insisten en un empobrecimiento futuro de nuestra agricultura, con cálculos diferentes.
Para UPA-Andalucía, de lo conseguido en Bruselas, el ministro quita a Andalucía 480 millones de euros y COAG habla de hasta 600 millones.
Jaén es la provincia más perjudicada en este reparto, con nuestro olivar tradicional, en pendiente y poca producción, pero de un gran valor ecológico.
Probablemente este cultivo desaparecerá, poque el dios que ahora nos dirige no es el del oro líquido, sino el del vil metal que empobrece y achica al hombre.
Probablemente este cultivo desaparecerá, poque el dios que ahora nos dirige no es el del oro líquido, sino el del vil metal que empobrece y achica al hombre.
Y si no hacemos algo ahora y rapidamente ¿Cuándo lo haremos? ¿Preferiremos seguir siendo siempre esclavos aplastados y por los mismos de siempre? Alguna rebelión se impone. Si no nuestra primavera no llegará jamás.
sábado, 18 de enero de 2014
EN MITAD DE LA CAMPAÑA

Muchos olicultores estamos todavía en mitad de la campaña de aceituna. Una campaña que está siendo sorprendente por la cantidad de kilos recogidos.
Estamos contentos y, como siempre, también preocupados.
Contentos por la alegría que nos están dando, sin esperarlo, nuestros árboles. Por el rendimiento que sube poco a poco y, por supuesto, por la lluvia que, ha empezado a ser constante e incluso en algunos momentos abundante y con nieve y les ofrece a ellos alguna posibilidad de recuperación y a nosotros el vislumbre de una futura pequeña cosecha, porque enseguida pensamos en aquello que nos decían los abuelos: AÑO DE NIEVES...."
Preocupados por los costes de una recogida grande y por los de los inputs que deberemos utilizar para la completa recuperación de unos olivos completamente esquilmados por su enorme producción y los daños causados con las vibraciones para el despoje de la aceituna.
No tenemos liquidez. La cosecha anterior fue escasa. En esta, el precio del aceite, a pesar de su calidad, como siempre ocurre cuando hay abundante producción, es más bajo que el ofrecido el año pasado. Las esperanzas de su remonte es lejana y todos estamos llenos de deudas y préstamos.
Sin embargo quizá sigamos sin hacer nada. Sólo sabemos mirar al cielo, aguantar y decirnos: "Dios dirá .." mientras seguimos mirando al cielo y quizá también a la luna.
Por eso me ha admirado y, sí, alegrado el resultado de las reivindicaciones de las Asociaciones de Vecinos del Gamonal en Burgos. No me gusta la violencia ni los alborotadores habituales que aprovechan cualquier ocasión para alborotar y destrozar. Eso lo lamento y me avergüenza.
Pero también lamento siempre, una y otra vez, que los agricultores andaluces no sepamos o no queramos unirnos y que muchos de nosotros todavía no hayamos comprendido que nuestra única salvación es la unión, que también nosotros somos empresarios, porque lo nuestro es un negocio, además de unos enamorados de nuestro campo.
Sí lo creen así, hace mucho tiempo, los agricultores de otros países e incluso, en muchas Comunidades de nuestro país, nuestros compañeros trabajan de la misma manera, unidos en asociaciones cooperativas, etc, etc.
Los pequeños y medianos productores tendremos, sin más remedio, que entrar en esa rueda y con más motivo cuando, eso sí que lo sabemos, la exportación del buen aceite de oliva, con la calidad que nosotros conseguimos, es uno de los factores más importantes en la ayuda del levantamiento económico de nuestro país.
La exportación ya está haciendo triunfar entre nosotros a aquellos grandes olivicultores que se han atrevido a emprenderla. Forman un círculo cerrado, difícil todavía de abrir, pero en el que todos tendremos que participar. Nos vemos obligados a participar, a romper barreras, cuanto antes mejor, aunque tengamos que olvidarnos de algunas comodidades, muchos complejos y mucho conformismo que nos viene de siglos.
Y no olvidemos nunca que Andalucía ha sido siempre el lugar elegido para el asentamiento de las más prósperas civilizaciones por su situación geográfica y la riqueza de su tierra.
Y yo siempre con la misma cantinela, pero , estoy segura, "EL QUE LA SIGUE LA CONSIGUE"
Y yo siempre con la misma cantinela, pero , estoy segura, "EL QUE LA SIGUE LA CONSIGUE"
jueves, 2 de enero de 2014
BUENA ENTRADA DE AÑO
A pesar de todos nuestros temores, los agricultores de Jaén y Córdoba hemos sido sorprendidos con una buena entrada de año.
Ha empezado a llover y las previsiones de precipitaciones, aunque no con muchos litros, son optimistas.
Empezamos a tener esperanzas sobre la próxima cosecha del olivo. Y ya nuestros camiones de aceituna, con el agua, han vuelto a pesar lo que esperábamos y no sufren tanto las sacudidas de los vibradores que los seca.
Podemos decir que si esta no es " la gran cosecha del siglo" es una gran cosecha, una muy buena cosecha por esa cantidad de kilos que ahora estamos todos, inesperadamente, cogiendo.
También el rendimiento que, a principio de la recogida, era bajo para estas tierras de Jaén sube poco a poco y se ve compensado por la cantidad de un fruto esponjado y reluciente, un fruto que en gran parte aún permanece en el árbol y garantiza la buscada calidad del aceite.
Por otra parte, los precios de aceite y de trigo se han movido. Especialmente los de este último que en la última MESA DE CEREALES DE CONTRATACIÓN DE CÓRDOBA han experimentado, en todas las categorías, una subida que va de los tres a los siete euros en el TRIGO DURO GRUPO TD4.
En cuanto al aceite, los italianos ya han comprado alguna partida nuestro oro líquido. Y nosotros, a la espera de que los distribuidores vengan, como buitres que son, por nuestro producto, con el beneplácito y el aplauso habitual de la Junta de Andalucía y del Gobierno Central, tenemos que defendernos, unidos, de ser expoliados por ellos, inventando nuevas fórmulas
¡Ojala el nuevo año nos traiga ese sueño, porque lo hemos perseguido con constancia y fuerza durante mucho tiempo. DEMASIADO!!!
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